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El contexto

El curso promueve un diálogo interregional entre los diferentes actores involucrados en la promoción del trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos y mejora sus capacidades institucionales para garantizar su protección adecuada.

 

El trabajo doméstico es la ocupación principal de millones de trabajadores en todo el mundo, especialmente de las mujeres. Los trabajadores domésticos desempeñan una serie de tareas para otras personas en sus hogares. Pueden cocinar, limpiar, lavar la ropa y cuidar a los niños, los ancianos o las personas con discapacidad. Pueden trabajar como jardineros, vigilantes o chóferes para la familia.

A pesar de su importante papel, a menudo siguen siendo invisibles y carecen de protección social y laboral. De acuerdo con estimaciones recientes, al menos 53 millones de mujeres y hombres mayores de 15 años son trabajadores domésticos. Esto representa un 3,6 por ciento del empleo asalariado mundial. La abrumadora mayoría de esas personas son mujeres (43,6 millones, aproximadamente el 83 por ciento). A nivel nacional e internacional hay un reconocimiento creciente de la contribución económica y social de los trabajadores domésticos y de la necesidad de mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

Con ese fi n, muchos países han puesto en vigor o están formulando medidas políticas y legales sobre el trabajo doméstico. Sin embargo, hay una necesidad permanente de llenar los vacíos en las leyes y políticas pertinentes para abordar la falta de coherencia entre ellas y para desafiar la arraigada percepción pública de los trabajadores domésticos como «inexpertos, prescindibles y poco cualificados», que pueden abrir las puertas al abuso y la explotación. Las características específicas del trabajo doméstico y la diversidad de situaciones en diferentes países destacan la importancia de los enfoques innovadores y creativos para proteger a los trabajadores domésticos mientras se responde a las necesidades de los hogares empleadores.

A pesar de que los trabajadores domésticos realizan contribuciones muy importantes al funcionamiento de los hogares y a los mercados de trabajo, a menudo son víctimas de acoso, abuso y violencia. A veces están sometidos a violaciones de los derechos fundamentales y están excluidos de la protección social y laboral. Muchos trabajadores domésticos realizan un exceso de tareas, están desprotegidos y mal remunerados. Son particularmente vulnerables a la discriminación salarial y se estima que ganan menos de la mitad del salario medio.

Muchos trabajan más de ocho horas por día, especialmente los que viven en las dependencias de su empleador, ya que se consideran disponibles a todas horas del día.

Otro factor importante es el aislamiento en el que tiene lugar el trabajo doméstico, tras las puertas cerradas de los hogares privados. Esto hace casi imposible para los inspectores del trabajo supervisar las condiciones laborales de los trabajadores domésticos. En muchos países, el trabajo doméstico remunerado sigue siendo invisible como forma de empleo.

Ciertos grupos de empleados domésticos como los trabajadores domésticos migrantes, los niños por debajo de la edad mínima pertinente y los trabajadores que viven en las dependencias de su empleador se encuentran en una situación que los hace particularmente vulnerables a la explotación.

En la 100.ª Conferencia Anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los delegados de los gobiernos, los trabajadores y los empleadores adoptaron un conjunto de normas internacionales destinadas a mejorar las condiciones laborales y de vida de decenas de millones de trabajadores domésticos en todo el mundo. Los nuevos instrumentos son el Convenio N.º 189 y la Recomendación N.º 201 concernientes al Trabajo Decente para todos los Trabajadores Domésticos. El Convenio N.º 189 se aplica a todos los empleados domésticos incluyendo a los trabajadores domésticos migrantes.

Estos trabajadores, como todos los otros empleados, tienen el derecho a disfrutar de términos justos de empleo y condiciones de vida y trabajo decentes. En este sentido, se han establecido una serie de disposiciones en el Convenio.

En conjunto, estos nuevos instrumentos internacionales representan una llamada a la acción para abordar la exclusión que sufren los trabajadores domésticos de la protección laboral y social y el firme reconocimiento del valor económico y social del trabajo doméstico. Además, constituyen un elemento positivo con el fi n de asegurar la igualdad de género en el mundo del trabajo, puesto que muchos trabajadores domésticos son mujeres.

El programa del Centro Internacional de Formación de la OIT, Trabajo Decente para los Trabajadores Domésticos, es una respuesta a esta necesidad global y promoverá un diálogo interregional entre los diferentes actores involucrados en la promoción del trabajo decente para los trabajadores domésticos, que servirá para mejorar sus capacidades institucionales con el fi n de asegurar una protección adecuada de los trabajadores domésticos.

 

http://www.ilo.org/global/lang--es/index.htm



 

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