Entrevista con Sara Falcão Casaca

Profesora de sociología en la Escuela de Economía y Gestión de Lisboa y experta en la actividad del Centro sobre "Género y cambio organizativo", del 31 de marzo al 4 de abril de 2014.

Usted tiene una trayectoria como investigadora sobre relaciones de género en el mercado de trabajo, nuevas formas de organización en el trabajo, género y bienestar, y flexibilidad en el trabajo y el empleo. ¿Puede decirnos algo más sobre este trabajo?

En realidad es mi principal esfera de investigación. Soy socióloga e imparto clases en la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad de Lisboa, por lo que mi especialización ha sido en áreas que tienen ciertos vínculos con los antecedentes científicos fundamentales de mi propia institución. Mi doctorado fue en Economía y Sociología Organizativa. En 2000, cuando comenzó el proceso, mi decisión fue analizar la dinámica principal en el mercado de trabajo portugués desde una perspectiva de género. Portugal es realmente un suelo fértil para explorar las cuestiones de género. La participación de las mujeres en el empleo es relativamente alta, mucho mayor que en otros países de Europa meridional. Sus tasas de participación son expresamente altas cuando se convierten en madres y tienen hijos pequeños y en gran medida trabajan a tiempo completo. Sin embargo, en esa época en particular, la asistencia social estatal en términos de instalaciones para el cuidado de los niños era muy baja (y todavía es inferior a las necesidades de la familia), los modelos predominantes de organización del trabajo no están diseñados para las familias (con excepción de algunos casos) y la mayoría de las mujeres todavía son responsables de las actividades de cuidado y domésticas. Por tanto, el bienestar de las mujeres está muy limitado por estas dimensiones multifacéticas de sus vidas. Asimismo, la calidad de su empleo es muy mala y la tendencia hacia una mayor flexibilidad del mercado de trabajo ha dado lugar a nuevas formas de segmentación laboral, también a través de las líneas de género. Esto significa que a pesar de estar más calificadas en relación con los hombres y de los altos niveles de participación en el mercado de trabajo, las mujeres laboran en las ocupaciones más precarias, en los empleos menos exigentes, menos remunerados, menos protegidos… Por tanto, estos son los temas que he estado explorando. Y la perspectiva de género siempre ha estado presente…

¿Qué opina de la investigación enfocada en el género en el futuro?

Considerando, por ejemplo, las esferas en las que he estado más involucrada, existen muchos problemas que deben ser explorados… Además de los que acabo de mencionar, a muy corto plazo sería necesario analizar profundamente el impacto de las reformas actuales y los paquetes de austeridad en las relaciones de género y las condiciones de trabajo y de vida de las mujeres. En el futuro, me temo, aún estaremos lidiando con una amplia gama de problemas relacionados con temas como las diferencias salariales entre hombres y mujeres y la escasa representación de las mujeres en altos cargos de dirección, así como problemas relacionados con las presiones contrapuestas entre responsabilidades profesionales y familiares. Un tema más reciente es muy prometedor y necesita mayor atención en los próximos años: está enfocado en las nuevas masculinidades y los nuevos roles de los padres, los lazos emocionales y las prácticas de cuidado de los padres… Puede traer a la luz un gran potencial para el cambio, para el cuestionamiento de los estereotipos y puede profundizar nuestras reflexiones sobre los roles y las relaciones de género igualitarios.

Usted es profesora de sociología del trabajo, modelos organizativos y gestión de los recursos humanos y métodos de investigación. A través de su "visión de género", ¿cómo ve la relación de estos temas con las políticas nacionales de género?

Entre muchas otras áreas estratégicas de intervención, las políticas nacionales han estado orientadas a la promoción de la independencia económica de las mujeres en condiciones de igualdad (igualdad de oportunidades e igualdad de trato), junto con la promoción de la reconciliación entre la vida profesional y la familiar. Los planes de acción nacionales para la promoción de la igualdad de género han incorporado estos temas como estratégicos. Al igual que otros expertos, he estado trabajando en la realización del diagnóstico detallado (la evidencia científica) que puede ofrecer el basamento para la adopción medidas de política específicas orientadas a la igualdad de género. Además, como imparto clases a futuros gerentes y economistas en mi universidad, trato de diseñar programas que enfaticen la importancia de la igualdad de género, la dignidad humana, modelos organizativos inclusivos y diseñados para las familias, trabajo decente… A propósito, aliento a todos mis estudiantes a conocer las dimensiones principales de este concepto fundamental de la OIT, tan centrado en el ser humano… Este empleo también es un gran desafío… No conozco el impacto efectivo sobre sus futuras vidas profesionales, pero siempre tengo la esperanza de que las semillas fundamentales de una perspectiva centrada en el ser humano con relación al trabajo, la organización del trabajo, la igualdad de los hombres y las mujeres en los derechos y la dignidad permanezcan en ellos, en sus pensamientos y acciones…

¿Qué puede decirnos sobre su experiencia como asesora experta en políticas públicas relacionadas con las cuestiones de género y no discriminación para organismos públicos nacionales e internacionales?

En lo que respecta a las políticas públicas, mi percepción es que ha sido una experiencia de doble filo. Por una parte, me ha proporcionado una de las experiencias más exigentes y enriquecedoras. Implica que todo el conocimiento acumulado a través de actividades intelectuales muy exigentes (también me han ocupado mucho tiempo) puede tener alguna utilidad fuera de los límites académicos, más allá del papeleo, artículos e informes… puede tener un impacto en la vida real. Y digo más: que dicho conocimiento puede reflejarse en el diseño de mejores políticas que puedan apoyar la no discriminación, la modernización de las relaciones de género y la igualdad de género en mi propio país o en otras sociedades. Por otra parte, las sugerencias y recomendaciones hechas durante el proceso de consulta no significan necesariamente que los encargados de formular las políticas las tengan en cuenta… Asimismo, aún cuando no sea el caso y los líderes de política sean sensibles a nuestras sugerencias y las apoyen, el impacto efectivo de los cambios de política a menudo ha sido inferior a nuestras expectativas o el ritmo de cambio ha sido enormemente lento. Eso, por supuesto, puede ser bastante frustrante.

En general, las otras experiencias fuera de la academia han sido muy gratificantes profesional y personalmente. He colaborado con algunas ONG, interlocutores sociales, instituciones gubernamentales, principalmente ofreciendo apoyo concreto a la promoción de la igualdad de género, a través del diseño y la preparación de los instrumentos y herramientas necesarios o la enseñanza del contenido principal de formación. Este es realmente el alcance de mi colaboración con el CIF-OIT, en particular con las Normas Internacionales del Trabajo, los Derechos en el Trabajo y la Igualdad de Género, en algunos programas de formación. Aquí, mi apoyo ha sido en el diseño del contenido de formación relacionado con el Género y el Cambio Organizativo. Afortunadamente, también he tenido la oportunidad de trabajar como formadora durante el taller sobre el tema. Esta experiencia ha sido absolutamente extraordinaria. Además de la increíble sensación de que el mundo realmente está en el campus de la OIT, los participantes han estado muy bien informados e interesados en aprender y compartir… Siempre regreso a casa con la extraordinaria sensación de que, junto con el equipo responsable de la formación y todos los participantes, logramos aunar fuerzas para promover la igualdad de género… Generalmente digo que recargo mis baterías motivacionales durante estos períodos. Esta cooperación realmente ha sido una experiencia muy inspiradora y alentadora.

Las políticas de género abarcan una amplia gama de enfoques e intervenciones, pero hasta ahora, parece que han sido asociadas en gran medida con programas establecidos por mujeres para las mujeres. ¿Cuál es su opinión?

Ha sido un patrón clásico, ya que las mujeres han desempeñado el papel fundamental en el proceso; primeramente, porque han sido las que han reconocido la existencia y reproducción de las principales fuentes de desigualdades de género; en segundo lugar, porque han desarrollado colectivamente la visión sobre las intervenciones necesarias para lograr más justicia social, dignidad e igualdad para las mujeres en diferentes sociedades. Sin embargo, uno de los cambios más recientes ha sido la participación de los hombres en el diseño de programas para la igualdad de género y también como el grupo destinatario principal. Considero que esto tiene que ver con el hecho de que más hombres son conscientes de que la estructura dominante de poder y dominación, arraigada en las representaciones dominantes/hegemónicas de masculinidad, también ha sido opresiva para muchos de ellos. Esas representaciones tradicionales han evitado que se realizaran plenamente como seres humanos al verse obligados a ocultar sus expresiones y lazos emocionales y afectivos, sus roles en el cuidado de los hijos, los derechos de paternidad o incluso sus opciones profesionales genuinas… Y, por supuesto, esas represiones han evitado también el ejercicio pleno de su ciudadanía. Cada día, más hombres, por ejemplo, están participando en cursos de formación sobre cuestiones de género. Hace diez años, la situación era completamente diferente. Por tanto, diría que existen señales de cambio en el programa de igualdad de género y en el perfil de sus actores.

Usted también fue la directora del mecanismo nacional para la igualdad de género (CIG, Comisión para la Ciudadanía y la Igualdad de Género) bajo la presidencia del Consejo de Ministros. Identificar un problema no es suficiente para resolverlo. En su opinión, ¿cuáles son las mejores estrategias para el futuro?

Se ha logrado un progreso increíble en términos de política y el marco legislativo. Siempre hay espacio para el mejoramiento, por supuesto. En Portugal, los planes de acción para la igualdad de género son coordinados por la CIG. Sin embargo, las áreas de intervención son muy diversas y realmente demandan un gran compromiso con la integración de la perspectiva de género en las esferas políticas más altas, en los diferentes ámbitos de política. Como el mecanismo nacional para la igualdad de género, la CIG necesita trabajar en la asociación eficaz con muchas otras instituciones responsables de la aplicación de diferentes tipos de políticas, desde el sector de la salud al educativo, incluyendo muchas otras áreas de política. Este ambiente de asociación eficaz necesita ser consolidado y estimulado por los representantes respectivos del gobierno. En mi opinión, las mejores estrategias para el futuro también necesitan medios adecuados (recursos humanos, financieros…) para trabajar en el terreno con los principales actores, ONG, interlocutores sociales, escuelas, universidades… para ofrecer formación, apoyar el cambio y un efecto multiplicador sostenible en las diferentes esferas de la sociedad. Hay tantos desafíos que enfrentar… la tremenda crisis financiera, económica y laboral actual, junto con el programa de austeridad, es también fundamental para el programa de igualdad de género. En medio de un severo deterioro de las condiciones de trabajo y de vida, las preocupaciones fundamentales de la población giran alrededor de cómo sobrevivir y mantener a sus familias a expensas de la prioridad dada a las cuestiones relacionadas con la igualdad de género… Esto, por supuesto, puede comprometer todos los logros que ya se han alcanzado…

…y, si me lo permite, ¿cómo equilibra sus exigentes tareas profesionales con su vida privada?

Soy muy afortunada porque enseño, investigo, asesoro y trato de activar el cambio en una esfera que es una parte integral de mi vida y de mí como persona (no solo como profesional). Por tanto, los límites profesionales y personales se diluyen de cierta forma… A diferencia de muchas situaciones de demandas contrapuestas y el desequilibrio entre las dos esferas de la vida, es importante señalar que mi dedicación va más allá de mis deberes profesionales estrictos. Por tanto, no es una cuestión de obligación… es mi opción de invertir tanto tiempo y energías en intentar de promover la igualdad de género. Y sigo haciéndolo con mucha pasión.

 

 

 

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