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Gestionar las migraciones internacionales de mano de obra en beneficio de todo el mundo

En los últimos diez años, pocas cuestiones han suscitado tanto interés entre las organizaciones multilaterales como la gestión de las migraciones (que se estimaron en 191 millones en 2005). En América del Norte, la gestión de las migraciones, que en un principio se había centrado en el control de la migración ilegal desde las fronteras del sur (Proceso de Puebla), adquirió a partir de los sucesos del 11 de septiembre una dimensión de seguridad nacional. En Europa, se han creado varios consorcios de instituciones de investigación de escala continental para abordar los problemas relacionados con la gestión de los procesos de asilo y las distintas formas de migración económica. En Asia, África y América Latina, el fenómeno va en aumento año tras año y seguirá haciéndolo en el futuro, dado el aumento de las disparidades globales de los ingresos, el déficit de “trabajo decente” y las tendencias demográficas en los países emisores y receptores.

El reto para los responsables de la formulación de políticas es regular las migraciones con el fin de maximizar sus efectos positivos y minimizar sus efectos negativos.  A través de las remesas, el retorno de los migrantes, la transferencia de capacidades y tecnologías y las contribuciones de las comunidades transnacionales, la migración de mano de obra puede tener una repercusión positiva en el desarrollo. No obstante, el abuso y la explotación de trabajadores migrantes en los países de acogida, la fuga de cerebros de los países en desarrollo, el crecimiento de las migraciones irregulares (incluido el tráfico y la trata de seres humanos), así como la discriminación y la difícil integración de los inmigrantes en los países de acogida, también son una realidad. Sin embargo, los países de origen y destino pueden adoptar procesos para favorecer una migración segura e informada.

En este contexto y, dentro de su mandato constitucional en virtud del cual los gobiernos, las organizaciones de empleadores y las organizaciones de trabajadores formulan políticas consensuadas, la OIT promueve un programa de políticas globales sobre la migración de mano de obra basadas en los derechos. Tras la aprobación de una “Resolución relativa a un compromiso equitativo para los trabajadores migrantes en la economía globalizada”, durante la Conferencia Internacional del Trabajo de 2004, la OIT ha elaborado un Plan de acción para los  trabajadores migrantes y un Marco multilateral para las migraciones laborales. Dicho marco proporciona una guía y un conjunto integral de instrumentos gracias a los cuales todos los países pueden desarrollar y mejorar sus políticas y programas sobre la migración de mano de obra. Otros programas tienen la finalidad de ampliar las capacidades y concienciación de los Estados Miembros de la OIT, así como prestarles asistencia técnica a este respecto.

Los países con una historia más larga en la gestión de la migración de mano de obra recalcan que la eficacia de dicha gestión es más algo aprendido que intuitivo. Los Estados y sus altos funcionarios obtendrán mejores resultados aprendiendo de la experiencia de otros, que siguiendo el doloroso proceso de ensayo y error. Una buena gestión de la migración mejora con el conocimiento y el aprovechamiento de la experiencia de otros.

Por consiguiente, en colaboración con el Programa de Migraciones Internacionales (MIGRANT) de la OIT y las oficinas de la OIT en diversos lugares del mundo que gestionan iniciativas relacionadas con la migración de mano de obra, el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín está organizando un curso avanzado de dos semanas titulado “International labour migration: Enhancing protection and promoting development” que se celebrará en inglés del 7 al 18 de abril de 2008 en Turín y, posteriormente, en francés (“Migration internationale de main d’oeuvre: renforcer la protection et contribuer au développement") del 8 al 19 de septiembre de 2008 en Turín.  Ello constituirá un encuentro entre responsables de la formulación de políticas, representantes de organizaciones de trabajadores, de organizaciones de empleadores, de organismos internacionales de desarrollo, de comunidades económicas regionales, de organizaciones de la sociedad civil e investigadores interesados en las cuestiones migratorias.

Extraído del Boletín de la Oficina de la OIT de Roma
Artículo de Ginette Forgues, Responsable del Programa de Protección Social del CIF/OIT

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