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Ana María López y Gloriana Turcios

Discursos pronunciados por la Sra. Ana María López, de México, y la Sra. Gloriana Turcios, de Costa Rica, participantes en la maestría sobre Patrimonio Mundial y Proyectos Culturales para el Desarrollo, durante la inauguración del año académico 2016 en la Escuela de Desarrollo de Turín (EDT) del CIF-OIT

Mi nombre es Ana María López de México  y mi colega Gloriana Turcios de Costa Rica.

Somos estudiantes del Máster en Patrimonio de la Humanidad y Proyectos Culturales para el Desarrollo. Estamos profundamente agradecidas de poder participar en este evento tan importante para la comunidad internacional: la inauguración de la Turin School of Development.

Nos sentimos privilegiadas de formar parte de la generación 2015- 2016, una de las más multiculturales en la historia del Máster. En total somos 22 hombres y mujeres de 18 nacionalidades diferentes que compartimos una serie de valores y principios comunes que tienen como eje central la cultura y el desarrollo humano sostenible.

 

El primer Informe sobre Desarrollo Humano, que fue publicado en 1990, inició con una simple pero profunda frase:

 

 La verdadera riqueza de una nación está en su gente.

 

 

América Latina es una región enormemente rica y diversa en términos de diversidad cultural. Existen más de 420 lenguas habladas por alrededor de 800 pueblos indígenas diferentes que representan un total cercano a los 50 millones de personas (alrededor del 10 por ciento de la población).

 

Sin embargo, enfrentamos una compleja realidad: somos la región más desigual del mundo y desafortunadamente en mi país, México, la situación no es diferente.

 

La desigualdad limita el desarrollo económico, político, social y humano que es necesario para mejorar las condiciones de vida y el bienestar de las personas.

 

Si bien es cierto que en la última década hemos tenido avances importantes, esta brecha de desigualdad provoca que aún enfrentemos un sinnúmero de desafíos en materia de seguridad, derechos humanos, la equidad de género, el combate contra la pobreza, el desarrollo económico y la gobernabilidad democrática.

 

Lamentablemente, son justamente los pueblos indígenas quienes enfrentan los mayores retos en términos de desarrollo humano.

 

Durante diez años trabajé para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por lo que entenderán que soy una firme creyente en que todos los seres humanos debemos contar con igualdad de oportunidades para poder desarrollar capacidades que nos permitan tener la libertad de elegir y construir la vida que queremos: una vida larga, saludable y creativa.

 

Trabajar en la ONU me dejó una experiencia inigualable, fue la mejor escuela en la que pude haber iniciado mi carrera. Ahí fortalecí mi conciencia y compromiso por los derechos humanos y tuve la oportunidad de trabajar y conocer a personas profundamente comprometidas con el país y con su comunidad. Quisiera mencionar de manera especial a las mujeres indígenas que no se dejan vencer y que han trabajado años por otras compañeras de lucha que en la actualidad enfrentan una triple discriminación: ser mujer, indígena y pobre, y para ellas.

 

Durante mi experiencia profesional en las Naciones Unidas continuamente trabajaba con inspiración, esperanza y un real sentimiento de transformación. Pero decidí cambiar de rumbo y trabajar en el gobierno de mi país. Quería conocer de primera mano los retos en el diseño e implementación de políticas públicas para disminuir las brechas de desigualdad y construir una realidad más justa.

 

Esta última experiencia me dejó grandes enseñanzas y satisfacciones, entre ellas el orgullo de representar y constatar el aprecio que se tiene a nivel mundial sobre todo respecto a nuestra cultura.

 

Sin embargo, me permitió reconocer los enormes retos que nos quedan por enfrentar en materia de transparencia y rendición de cuentas, así como en el fortalecimiento de los principios de respeto y no discriminación.

 

Fue en parte de este proceso de despertar a la realidad que me di cuenta que tenía que hacer un alto en el camino, poner un poco de distancia y replantearme la mejor vía para trabajar por mi país y para él.

 

Convencida de que la cultura es un vehículo fundamental para el desarrollo humano sustentable, decidí hacer una pausa en mi carrera profesional y fortalecer mi formación académica en este sector, nuevo para mí. Y aquí estoy, en el Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo estudiando un Máster en Patrimonio de la Humanidad y Proyectos Culturales para el Desarrollo. Abrazando nuevamente los principios y valores en los que creo y con los que me he formado.

 

Hasta el momento, esta experiencia me ha dejado mucho más de lo que esperaba…. No solo en términos de aprendizaje académico, sino sobre todo en términos de intercambio cultural, agradecida por tener la oportunidad de compartir tan interesantes y diversas visiones del mundo.

 

Quisiera cerrar mi intervención citando al uruguayo Eduardo Galeano:

 

"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar."

 

Ana María López Ayala.

 

 

 

Gracias a la riqueza natural de Costa Rica crecí rodeada de naturaleza y es algo que me apasionó desde niña. Me he sentido muy identificada con su preservación y protección y esto me llevó a estudiar biología. Luego encontré muy temprano en la vida mi otra gran pasión: el arte. Por muchos años he trabajado como artista independiente, creyendo firmemente en la expresión artística como vehículo de cambio en la sociedad.

 

Todos estos años he llevado estas dos pasiones y profesiones de manera paralela sin encontrar un hilo conductor entre ellas, hasta que comprendí que la unión de ambas se basa en el concepto de un desarrollo holístico a nivel personal y de la humanidad como conjunto. Por está razón tomé la decisión de aplicar al Máster en Patrimonio Cultural y Proyectos Culturales para el Desarrollo en busca del conocimiento y las herramientas necesarias que me permitan aportar insumos para generar un desarrollo sostenible.

 

Este concepto que reúne sociedad, medio ambiente y economía invita a un trabajo en conjunto y una búsqueda de unión en un mundo que tiende a una visión individualista. Es una manera de sensibilizarnos y desarrollar un sentimiento de empatía e inclusión.

 

Como dijo Ernesto Che Guevara:

 

"Sean capaces de sentir siempre, en lo mas hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario."

 

Con esto no me refiero a ideologías políticas, sino a la esencia del ser humano y de velar por un concepto de humanidad. Puede sonar idealista, pero en mi opinión el mundo necesita de más líderes que se enfrenten a los retos de la actualidad por medio de la búsqueda de un bienestar común.

 

Como dijo Ana, América Latina es la región con mayor desigualdad del mundo y enfrentamos grandes retos que compartimos con otras regiones, de ahí la importancia de involucrarnos y tomar acción en el proceso. Hasta el momento estoy decidida que tomé la mejor decisión y estar rodeada de jóvenes de todas partes del mundo que comparten la misma visión, me inspira a continuar este proceso, entendiendo que somos una comunidad que busca ser parte del cambio positivo en el mundo que tanto aspiramos.

 

Gloriana Turcios Dobles

 

 

 

 

International Training Centre of the ILO

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