Reaprendiendo a enseñar: cómo El Salvador está preparando a formadores para un mundo cambiante

Reaprendiendo a enseñar: cómo El Salvador está preparando a formadores para un mundo cambiante

Cuando los cambios avanzan más rápido que las aulas, apoyar a quienes enseñan se convierte en un acto de responsabilidad colectiva.

Avatares de participantes reunidos en un espacio virtual de aprendizaje, interactuando con presentaciones y contenidos visuales con un paisaje montañoso de fondo.
Participantes del curso de Realidad Virtual (3.ª edición)
ITCILO
El mundo cambió. ¿Y el aula?

El mundo de hoy camina a pasos cada vez más acelerados. Entre los avances tecnológicos, las crisis globales y un cotidiano que nos roba constantemente la atención, se transforma la manera en que aprendemos, producimos y nos relacionamos con el conocimiento. Este cambio redefine radicalmente también qué significa enseñar.

Pero ¿qué estamos haciendo para que quienes enseñan puedan cambiar junto con el mundo? Los educadores no pueden seguir mediando el aprendizaje como en el pasado, de lo contrario arriesgan no conectar con los estudiantes de hoy y sus necesidades.

El Salvador está afrontando estos cambios formando a los profesionales de educación con innovación y sentido humano. Los métodos utilizados, además de adecuados a sus realidades individuales y colectivas, les brinda experiencias auténticas, una comunidad de aprendizaje y confianza para transformar sus propias prácticas. 

Participantes del programa sentados en círculo durante un debate grupal interactivo, mientras uno de ellos habla por un micrófono y los demás escuchan y sonríen.
Tres cursos y una misma apuesta: responder a los desafíos de la educación actual en El Salvador

Desde 2006, el INCAF (Instituto Nacional de Capacitación y Formación) y el CIF/OIT han realizado en conjunto más de 20 cursos para acompañar a entes formativos en El Salvador. Con este vínculo construido en el tiempo y aprendizajes acumulados, desde 2023, se diseñaron tres programas de formación docente dirigidos a profesionales de este nuevo mundo: uno sobre realidad virtual aplicada a la educación, otro sobre metodologías innovadoras de enseñanza-aprendizaje, y un tercero sobre integración estratégica de la IA en la práctica docente.

Considerando distintas ediciones, más de 400 profesionales de la educación participaron de estas formaciones. Eran personas con trayectorias diversas, expertos en sus áreas y con años de experiencia enseñando. Con un espíritu de aprendizaje continuo, se abrieron a repensar su práctica e involucrarse en la construcción de nuevos conocimientos en comunidad, aprendiendo unos de otros.

Los participantes se reúnen alrededor de una mesa cubierta de notas y tarjetas de colores durante un ejercicio grupal interactivo, intercambiando ideas y trabajando juntos.

A cada edición los grupos llegan con desafíos concretos. Al mapear los problemas que los participantes de cuatro ediciones distintas del curso de Metodologías Innovadoras identificaban en su propia práctica, dos preocupaciones concentraron la gran mayoría: cómo diseñar mejores experiencias de aprendizaje, y cómo lograr que los estudiantes realmente participen y se comprometan, como vemos en los gráficos abajo. 

 

pie chart showing educational challenges of participants

 

Los resultados de este primer gráfico revelan una fuerte concentración de problemas relacionados con el diseño educativo, las metodologías de aprendizaje y los niveles de participación y compromiso en los procesos formativos. El siguiente gráfico profundiza en los desafíos vinculados a la participación y el compromiso, donde predominan las dificultades relacionadas con la participación activa y la motivación, seguidas de desafíos ligados al trabajo colaborativo y la dinámica de grupo. 

 

 pie chart of participant motivation

Superar estos desafíos no es sencillo. No porque falten oportunidades de formación – por todos lados vemos surgir cursos que abordan el mundo en constante cambio. Sin embargo, con demasiada frecuencia, terminan sepultando a los participantes en un exceso de información y recetas prefabricadas, sin el cuidado de prepararlos para construir y utilizar ese nuevo conocimiento de manera autónoma.

Lo que esto revela es que el verdadero secreto no reside en el contenido, sino en la manera en que se guía la transformación de los participantes.

No es qué se enseña, es cómo

Los programas de CIF/OIT que se aplicaron en INCAF, desde su diseño, partieron de la premisa de que no basta con informar. Para que un formador realmente cambie su práctica, necesita vivir la metodología que se le está enseñando. Sentirla en el cuerpo. Equivocarse en un entorno seguro. Recibir retroalimentación precisa, no genérica.

Un entorno virtual de aprendizaje con avatares, pantallas de presentación y una gran mariposa, diseñado para ofrecer una experiencia de aprendizaje inmersiva en línea

Por eso, los cursos se estructuraron a partir del Design Thinking como marco pedagógico central: los participantes no solo aprenden sobre él en la formación en Metodologías Innovadoras, sino que lo atraviesan como experiencia en todas nuestras formaciones. Desde la empatía inicial hasta la evaluación final, cada etapa del proceso es vivida y practicada, no solo explicada. 

Los participantes trabajan juntos en un ejercicio grupal, organizando notas adhesivas de colores en un gran cartel durante un taller interactivo.
 

Es una experiencia muy bonita porque nosotros estamos aprendiendo de metodologías con la metodología. [...] Yo pude identificar que durante toda la formación fue aplicando el Design Thinking. Entonces, desde empatizar, hasta llegar a evaluar, todo ese proceso lo vivimos tanto presencial como virtual.

Elizabeth Gómez
Participante de Metodologías Innovadoras (Edición 3) y Formadores Digitales (Edición 6)

A eso se suman otras apuestas metodológicas poco convencionales: el Aprendizaje Lento, el Pensamiento Visual, la Cognición Corporizada, el Pensamiento Prospectivo y la Retrospectiva. En un mundo donde la innovación casi siempre se asocia con la última tecnología, estas metodologías nos recuerdan que hay saberes más antiguos que también innovan – y que funcionan. Mirarse a los ojos. Sentir el cuerpo. Escucharse. Dibujar. Pensar en el futuro. Evaluar nuestro recorrido. Prácticas simples, pero potentes, que en el contexto educativo de hoy se vuelven tan imprescindibles como cualquier herramienta digital. 

 

Tres participantes colaboran alrededor de una mesa, dibujando y escribiendo ideas en una gran hoja de papel durante un ejercicio práctico en grupo.

Estas estrategias de colaboración son parte de una apuesta por el desarrollo de las relaciones humanas como camino para la construcción del conocimiento, otra característica que distingue nuestros programas. En ellos, los participantes no son receptores pasivos: sus experiencias y reflexiones moldean ediciones sucesivas, convirtiéndolos en colaboradores activos de un proceso vivo. De la mano de los participantes, un equipo de tutoría acompaña de cerca y retroalimenta de manera honesta, precisa y situada. Ese nivel de presencia y construcción compartida no es estándar. Y los participantes lo notan. 

Participantes sentados en un gran círculo durante una sesión de taller facilitada, escuchando una presentación y participando en un debate grupal.
 

A mí lo que más me impactó es que nos hacían una retroalimentación inmediata, rápida y se notaba que habían leído lo que nosotros habíamos hecho y era en pro de la mejora.

Andrya Garay
Participante de Metodologías Innovadoras (Edición 1) y Formadores Digitales (Edición 3)
Aprender a enseñar desde una nueva perspectiva

Cuando se les pregunta a los participantes qué se llevan de nuestras formaciones, muchos hablan sobre todo de una mirada diferente – una nueva perspectiva sobre una práctica ya desarrollada durante años. Y esa transformación no se nota solo en los índices de satisfacción que alcanzan un promedio de 4,7/5, sino especialmente en lo que los formadores cambian en su día a día: cómo rediseñan sus propias clases, cómo integran nuevas herramientas con criterio pedagógico, cómo comienzan a ver el error como parte del proceso de aprender y cómo trasforman la experiencia de los estudiantes.

 

Con mis estudiantes, llego a la parte de finanzas y les digo: 'Hoy vamos a usar el Pensamiento Visual. Saquen los colores, las hojas, y vamos a diseñar conceptos.' Para ellos fue como romperles el cascarón.

Andrya Garay
Participante de Metodologías Innovadoras (Edición 1) y Formadores Digitales (Edición 3)

Cambios al mismo tiempo sencillos y potentes, que confirman que el enfoque en competencias conductuales genera resultados y puede irradiarse mucho más allá del aula. Al concluir las formaciones, 9 de cada 10 participantes creen que sus organizaciones se van a beneficiar de su participación – una convicción que se confirma cuando vuelven y descubren que algo cambió en cómo los ven los demás. 

Participantes del curso Formadores Digitales (Edición 5) en El Salvador
 

Uno de los comentarios que más he recibido después de la formación es: 'Pidámosle la opinión a Eli, preguntémosle sobre temas formativos y de virtualidad.' Las organizaciones son quienes más agradecen que nos formen, porque saben que estamos brindando una formación de mayor calidad.

Elizabeth Gómez
Participante de Metodologías Innovadoras (Edición 3) y Formadores Digitales (Edición 6)

Este cambio también transforma cómo se ven a sí mismos. Varios destacan la sorpresa con el propio avance: la experiencia de generar algo desde cero, junto con otros, y descubrir al final cuánto se llegó a construir. Y con esa sorpresa, una nueva confianza: la de quien sabe que puede seguir aprendiendo de su propia práctica. 

El aprendizaje está en el trayecto

El Salvador está apostando por sus formadores. Está eligiendo prepararlos para el mundo que ya existe con procesos diseñados en base a sus necesidades y acompañados durante todo el proceso. Y las personas que vivieron esos recorridos de aprendizaje ya no caminan a ciegas: saben de dónde vienen, qué llevan consigo, y – sobre todo – que transformar la propia práctica es posible.

 

Hay que desaprender para aprender. Estas metodologías llevan su tiempo, hay que pensarlas. Pero el resultado que tienes al vivirlas con tus participantes hace que realmente lleguen a la persona, al ser. Yo he visto cambios en cuestión de días, en cuestión de una sola sesión.

Salvador Monroy
Participante de Metodologías Innovadoras (Edición 3) y Formadores Digitales (Edición 6)

Este recorrido no termina aquí. Es un camino que se abre, que se ramifica, que invita a seguir explorando – en El Salvador y más allá. 

Porque cuando la educación se transforma desde adentro, desde quienes enseñan, los efectos se irradian lejos. Y eso, en un mundo que no para, es exactamente lo que necesitamos.